une œuvre qui se construit pas à pas et pièce à pièce

La traducción territorial de los derechos de emisión: el presupuesto de carbono de los territorios y los mercados locales de comercio de carbono

Lo anterior tiene una gran implicación para los territorios. Su huella de carbono puede definirse como la huella de toda la comunidad que reside en el territorio. Sin embargo, muchos de los esfuerzos realizados por los individuos para reducir su huella de carbono dependen de la estrategia de transición de los propios territorios: política de vivienda, ordenación del territorio, gestión de los servicios públicos, sistemas agroalimentarios locales, restauración colectiva, movilidad, etc. Pero es también a esta escala territorial, y gracias al hecho de que un sistema de cuotas negociables garantiza la trazabilidad de la huella de carbono de cada persona, que se puede medir el impacto real de todas estas políticas: las políticas territoriales crean condiciones objetivas para reducir esta huella de carbono, pero es la motivación de todas las partes interesadas para reducir su propia huella la que da a estas políticas todo su valor.

Así pues, cada territorio, entendido como comunidad humana, puede pensar en sí mismo como un actor colectivo comprometido con el respeto de una huella de carbono que disminuye año tras año.

El territorio puede ser así el primer nivel de organización del mercado de intercambio de cuotas de carbono, permitiendo que se establezca un mercado entre los territorios, pudiendo los más económicos aumentar sus esfuerzos mediante la venta de una parte de las cuotas a los territorios menos sostenibles. Esto también será una palanca extraordinaria para repensar el conjunto de los metabolismos territoriales.