une œuvre qui se construit pas à pas et pièce à pièce

Una comunidad de aprendizaje

Constituir juntos una comunidad de aprendizaje para enriquecer constantemente el patrimonio común poniendo en común las contribuciones de cada uno, poniéndolas en relación y profundizándolas, en particular mediante la investigación participativa, siempre que sea necesario para analizar mejor los obstáculos, perfeccionar los métodos y apoyar las propuestas.

Extracto de la Carta

¿Qué es una comunidad de aprendizaje?

Se trata de un grupo de actores que buscan colectivamente aprender de las lecciones de su acción pasada y presente para dirigir mejor la acción futura.

Véase el documento Naturaleza, cuestiones, métodos, gobernanza e instrumentos de las comunidades de aprendizaje.

¿Cuáles son los detalles de las comunidades de aprendizaje?

En nuestras sociedades, a menudo observamos la división entre dos mundos que llegan a despreciarse y envidiarse mutuamente: el mundo de la reflexión y la investigación por un lado, y el mundo de los practicantes por el otro. Una distinción muy antigua que se remonta a las tres clases de la sociedad europea: los que luchan (hoy los círculos de los que toman las decisiones); los que rezan (hoy los que reflexionan y buscan); los que trabajan (hoy los practicantes). Sin embargo, en muchas áreas, esta separación es estéril. Una comunidad de aprendizaje pone a los propios actores, a partir de una reflexión colectiva sobre su propia acción, en una situación de investigación: capitalizar la acción pasada y presente para actuar mejor en el futuro.

Aprendiendo de las experiencias acumuladas

El mundo no es ni un laboratorio donde se prueban las soluciones según diferentes parámetros, ni una empresa que desarrolla prototipos antes de pasar a escala industrial.

Aprendemos de las experiencias de los demás. Cada una está enraizada en un contexto particular, ha sido el resultado de un proceso que no es reproducible ¿Qué podemos aprender de ella entonces? No "buenas prácticas" que simplemente hay que copiar, sino principios rectores que resultan ser las principales condiciones para el éxito. Corresponde a cada persona hacer uso de ellas según su propio contexto, de acuerdo con el principio de subsidiariedad activa (read Multi-level governance).

Este es el punto de partida de la Fábrica: cuatro autoridades locales que han puesto en común su experiencia y han sacado lecciones comunes de la misma, lo que se ha llamado "el punto de referencia de la ciudad paritaria".

Vea los documentos:

Para un territorio, formar parte de una comunidad de aprendizaje no significa reinventar el agua caliente. Por el contrario, su primera preocupación es tener acceso a un gran número de experiencias previas para aprender de ellas o inspirarse en ellas. Así pues, los viajes de aprendizaje, organizados por ejemplo por el Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial, sirven para encontrar experiencias innovadoras y entablar un diálogo con quienes las llevan.

El primer papel de la Fabrique, como comunidad de aprendizaje, es reunir para los territorios aliados las experiencias más significativas de donde sea que provengan. Deben ser fácilmente accesibles, presentados de forma sintética. Su indización debería ayudar a aprehender el carácter sistémico de la transición: una cuestión determinada, por ejemplo la eficiencia energética del parque de viviendas o la evolución del sistema agroalimentario, se refiere a otras cuestiones que a veces parecen remotas, como la movilización del ahorro local, la educación o la biodiversidad.

Para responder a las necesidades de los aliados, la Fabrique se apoya en dos fondos documentales complementarios: su propio fondo que reúne los centros de recursos de los diferentes aliados; el fondo documental de Citego (ciudades, territorios, gobernanza) que presenta varios miles de casos de manera homogénea y los indexa "sistémicamente" con el atlas relacional.

De acción en acción, el ciclo de mediación

Aprendiendo de las lecciones de la acción pasada y presente para alimentar la acción futura, la idea es seductora y, sin embargo, rara vez se hace. Tiene la apariencia de un "cortocircuito" desde el productor hasta el consumidor de conocimientos, pero es sólo una apariencia. Para organizar una comunidad de aprendizaje es necesario comprender y practicar las diferentes etapas del ciclo "de la acción a la acción". Hay tres de ellos:

Etapa 1: transformar una acción en conocimiento operacional, útil para uno mismo y para los demás, ponerla en una narración, tratar de distinguir entre lo que es puramente circunstancial y lo que es más estructural, estar lúcido sobre los límites de la acción a pesar de toda la pasión y el tiempo que uno le ha dedicado. Este primer paso es el más difícil. Casi siempre implica un acompañamiento de los actores.

Etapa 2: capitalizar la experiencia colectiva. Capitalizar es transformar el flujo de información de la acción en un capital de conocimiento. La idea rectora es que es enfrentándose a acciones de la misma naturaleza pero realizadas en contextos muy diferentes como se puede ordenar lo que ha surgido de las circunstancias, específicas de cada contexto y cada momento, y lo que, por el contrario, es estructural, se encuentra en todos los contextos. Esta labor de capitalización, llevada a cabo preferentemente por los propios actores, permite identificar principios rectores comunes que han demostrado ser la clave del éxito. La capitalización llevada a cabo por cuatro ciudades que han estado involucradas durante décadas en una estrategia de cambio, Loos-en-Gohelle, Grande Synthe, Le Mené y Malaunay, está en el origen mismo de la Fabrique. Los principios rectores que surgieron de este proceso constituyen un marco de referencia para la acción.

Etapa 3 : difundir y aplicar los principios rectores. La experiencia ha demostrado que el "compendio de experiencias" que constituyen los principios rectores tiene un valor general, que va mucho más allá de la comunidad de aprendizaje que ha surgido de ellos. Pero la aplicación de las Directrices, incluso cuando se enuncian en términos sencillos, requiere verdaderas revoluciones de las instituciones y las culturas. Hay mucha resistencia a esta transformación. La tercera etapa tiene por objeto, mediante un formato pedagógico apropiado, compartir estos principios rectores, mostrar sus implicaciones e iniciar las transformaciones necesarias.

Comunidades de aprendizaje dentro de la Fábrica

Todos los aliados unidos dentro de la Fábrica de Transición se dedican a construir una amplia comunidad de aprendizaje. Sin embargo, lo que está en juego es tan importante y el tema es tan vasto que la Fabrique tendrá que desarrollar, a lo largo de los años, el hábito de asumir los desafíos a medida que surjan. Este hábito, esta "segunda naturaleza", será un elemento esencial del capital intangible de la Fabrique. Surgirán tres tipos de comunidades de aprendizaje:

  • comunidades de territorios, de ser posible sobre una base regional, reflexionando juntos, como lo hicieron los cuatro territorios fundadores, sobre la conducción de su transición;
  • comunidades temáticas, a fin de profundizar juntos las condiciones para el éxito de un aspecto particular de la transición, por ejemplo, las políticas agroalimentarias, las políticas de movilidad, las políticas de creación de valor, la gobernanza territorial y la formación de sus actores, la democracia deliberativa, la cooperación entre actores; este será el tema de los talleres temáticos.
  • comunidades metodológicas, por ejemplo para desarrollar gradualmente una doctrina de acompañamiento.
Talleres Temáticos de la Fábrica

Reúnen, por iniciativa de uno de ellos, a diversos aliados, comunidades, centros de investigación, consultores, servicios públicos regionales o nacionales interesados en un tema determinado y deseosos de extraer enseñanzas de la experiencia acumulada sobre este tema.

El primer paso será reunir las experiencias y reflexiones disponibles en los dos fondos documentales Fabrique y Citego y ver si ya se ha hecho algún trabajo de capitalización de experiencias. Muy a menudo los miembros de este campo de trabajo también tendrán sus propias fuentes de información o su propia experiencia para compartir. El taller tendrá por objeto poner a prueba los principios rectores ya identificados aplicándolos en los diferentes contextos de los aliados, o bien completarlos a la luz de nuevas experiencias, o bien desarrollar estos principios rectores conjuntamente. El fruto de este trabajo beneficiará a todos los aliados al enriquecer el fondo documental de la Fábrica. Todo el trabajo contribuye a un cuerpo común de conocimiento disponible para todos, dentro y fuera de la Fábrica.

Se prestará especial atención al enfoque sistémico de la Fabrique, que vincula las políticas que se están debatiendo con el contexto más amplio de la transición.

Cuando, en una cuestión particular, se haya realizado la labor de capitalizar la experiencia, el territorio podrá basarse en los principios rectores que se han destacado para definir su propia política. También podrá recurrir a ciertas experiencias. Incluso es el papel de los viajes de aprendizaje para descubrirlos y poder dialogar con sus diseñadores.